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viernes, 20 de abril de 2012
MALVINAS E YPF: AÑOS DE EQUIVOCACIONES Y CONTRADICCIONES
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martes, 17 de abril de 2012
Otra que tapa con humo?
Cada vez que Argentina tiene problemas, recurre a algún tema o medida que enardezca el nacionalismo.
Será que con esta medida quieren tapar todo lo de Boudou?
Será que está tapando eso y alguna otra cosita más?
Será que la caja está en rojo hace rato?
No se entiende muy bien cual es el fin que persigue esta gobernante, porque empezó a reflotar lo de la Falklands Island y ahora lo de YPF, se está tirando a Europa encima, qué mal para los argentinos, pero también qué mal para nosotros, porque cuando Argentina estornuda, Uruguay se resfría...
Siempre con esta dependencia feroz, y todavía le seguimos haciendo los mandados a la señora.
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jueves, 12 de abril de 2012
¿Más o menos Estado?
Jean François Revel, en su libro "Le Rejet de l'Etat" (El rechazo del Estado), reune un conjunto de ensayos referidos en su gran parte al Estado, en su conocida línea de pensamiento antisocialista y pro liberal.
Puedo no compartir ciertas ideas, pero se prestan a la discusión fructífera.
La sola lectura del prefacio permite al lector llegar a precisas conclusiones:
"1) Hay que colocar al Estado en el sitio que le corresponde. No es posible que el Estado, como Dios, esté por todas partes, se ocupe de lo más grande y de lo más insignificante, se entrometa y decida sobre cualquier cosa, hasta con el propósito deliberado o inconsciente de hacer olvidar que en una democracia moderna debe haber múltiples centros intermedios de decisión, como el ciudadano, la familia, las asociaciones de vecinos, las empresas, los sindicatos, los gremios profesionales y los grupos de opinión; aparte de los partidos políticos, por supuesto.
Por eso debemos proponer alternativas válidas, originales y poco costosas para privatizar y/o desmonopolizar aunque sea parte de lo que el Estado ha intervenido en el curso de los años. Desnacionalizar lo que ha tomado de más, para atender a tiempo completo lo que descuida en el menos.
2) Además, hay que separar el Estado político del Estado administrativo.
Es indispensable clarificar, de una vez por todas, la imprecisa frontera donde un nuevo ministro selecciona un grupo de funcionarios, distinguiendo entre el equipo político que el ejercicio democrático del voto autoriza a dirigir la administración y el equipo administrativo en sitio que debe obedecer al poder político, pero manteniendo su estabilidad, ascensos, prestaciones y jubilaciones, de conformidad con las normas establecidas.
3) Hay que lograr que el Estado sea igual para todos. Es un desiderátum de la democracia. El Estado ha ido transformando las necesarias reglas de juego en forma arbitraria, quedando el capricho del funcionario el permiso, la averiguación, la multa, etcétera. La discrecionalidad administrativa se presta a los mayores abusos, salvo que cada decisión esté convenientemente fundamentada y el administrado disponga de los recursos de alzada.
El funcionario no puede hacer la ley, debe limitarse a hacerle respetar. Estamos sosteniendo que si bien la sociedad contemporánea no podría existir sin la estructura del Estado, deben corregirse desviaciones en beneficio de los fines esenciales del Estado."
En Uruguay no se modifica nada cambiando algunos funcionarios, cuando lo que hay que modificar a fondo es el Estado, que debe orientar su capacidad de acción hacia la educación, la vivienda, la salud, la seguridad, los servicios básicos, etcétera, dejando a un lado sus deficitarias intervenciones en áreas que son ajenas a sus fines.
En este análisis no pretendo comparar la nación francesa con la uruguaya, pero una parte significativa de las reflexiones de Revel se podría aplicar a nuestro país sin mayor esfuerzo.
La opinión pública critica y rechaza al Estado que quisiera desconocer los centros intermedios de decisión y sustituir a la sociedad civil.
El uruguayo medio quiere, por encima de las ideologías, de los enfrentamientos entre líderes (a veces incluso de un mismo partido político), de la circunstancia orteguiana y de la banalidad, disponer de un buen empleo y disfrutar de las comodidades de la época. Digámoslo con franqueza, es una aspiración razonable.
Para Revel la meta no es rechazar el Estado sino el estatismo, o sea la enfermedad que hace al Estado incapaz de cumplir sus funciones por pretender asumir tareas que pertenecen a la sociedad civil y a los individuos. Por eso dice que hay demasiado Estado y demasiado poco Estado, porque éste se ha apropiado de una cantidad creciente de sectores de la vida social, no con el deseo de hacerlo marchar mejor sino de acrecentar su poder y en cambio descuida tareas estatizadas fundamentales.
Esta inclinación es una perversidad de todos los gobiernos.
Ha llegado la hora en que el Estado uruguayo deberá deslastrarse de lo superfluo, para dedicarse a tiempo completo a las áreas prioritarias que le corresponden. A su vez, los gobiernos por encima de las apetencias candidaturales, de los grupos internos, de las enemistades y de la anécdota, deberán gobernar asegurando al ciudadano la protección de las leyes y un buen manejo de la cosa pública.
Debemos liberar la inmensa energía contenida en nuestra sociedad y canalizarla hacia nuevas realidades, con ideas originales, adecuadas al rigor que la crisis general del país requiere. Debemos establecer urgentemente una correspondencia entre la demanda social y la oferta política. La alternabilidad de los partidos políticos en el gobierno ha demostrado que la gran mayoría de los uruguayos es independiente y que por lo tanto los partidos políticos necesitan estructuras de mediación para lograr un diálogo fructífero con el ciudadano. De allí la importancia de las organizaciones intermedias para el Estado, el Gobierno y los partidos. La hipertrofia del Estado es un problema contemporáneo y solucionable, por lo que la reforma del Estado es una prioridad absoluta de la democracia uruguaya.
Jorge AZAR-GÓMEZ
Ex representante de Uruguay ante O.N.U.
Mail: azargomezjorge@gmail.com
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domingo, 8 de abril de 2012
Patente de corso Al bordo del Titanic - Pérez Reverte
Impecable metáfora, o no tanto... la verdad es que yo siento lo mismo.
Al bordo del Titanic - Autor Arturo Pérez-Reverte
Parece que fue ayer, y ya ven. La noche del próximo 14 de abril toca aniversario: cien años justos desde que el Destino, que tiene ganas de guasa, puso un iceberg en mitad de la ruta del Titanic. Barco publicitado como insumergible, tecnología ultramoderna, primer viaje, 2.228 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes. La mar lisa como un plato. Y zaca. Cubitos de hielo en la cubierta de estribor, desgarro bajo la línea de flotación, y al fondo. Millar y medio de ahogados preguntándose cómo ha podido pasarme esto. Glú, glú. Después, un siglo de leyenda, libros, películas: la de Kate Winslet y Leonardo di Caprio, estupenda. La protagonizada por Clifton Webb, prescindible y mediocre, incluso mala. La mejor, en mi opinión, la más rigurosa y perfecta -la he visto docenas de veces, y sigo haciéndolo- es La última noche del Titanic, dirigida por Roy Baker sobre un guión nada menos que de Eric Ambler, basado a su vez en un libro conciso y magnífico de Walter Lord, A Night to remember -así se titula la película en inglés-, que ninguna de las obras posteriores logró superar nunca. El libro de Lord, publicado en 1954, acabo de verlo en bolsillo, recién reeditado, con el mismo título: La última noche del Titanic. Así que quien quiera saber exactamente lo que ocurrió a bordo entre el 14 y el 15 de abril de 1912, no sé a qué espera, si tiene una librería cerca. O lejos.
Ignoro si les pasa a ustedes. A mí, aquella tragedia me trae a la cabeza naufragios y desastres más recientes. Y como ese Destino al que mencionaba antes no tiene sentimientos y le gustan las paradojas, y por otra parte soy de los que imaginan a una especie de dios borracho, o bromista cósmico, tronchándose de risa con los afanes de las miserables hormigas que corremos bajo su bota, la coincidencia de fechas entre el aniversario del Titanic y la que está cayendo no me parece casual. Por el contrario, creo que todo responde al mismo plan. A la naturaleza de las cosas. A la misma estupidez colectiva que ahora ocupa el lugar de la inteligencia y el ingenio que durante siglos nos hicieron progresar y ser mejores, hasta que dejamos de serlo.
No sé si consigo explicarme. Consideren lo que el Titanic simboliza hoy. Las tripas del asunto. Dejen de lado la parte sentimental, si pueden. La compasión natural por las víctimas, las emociones y otros elementos perturbadores del buen juicio. Mírenlo con objetividad fría, como nos mira ese bromista al que me referí antes. Dos mil y pico infelices, desde sofisticados millonarios a emigrantes pobres como ratas, que confiando en la publicidad de la compañía White Star, que califica su barco de insumergible, se instalan alegremente a bordo de un artefacto de acero que pesa 45.000 toneladas, y cuya tendencia natural, si algo falla en la técnica -y la técnica puede fallar siempre-, será irse al fondo por su propio peso. Y no contentos con tentar a la suerte de tal manera, esos pasajeros confían sus vidas a una tripulación en la que los marinos auténticos son minoría. A un sindicato -así los llamó Joseph Conrad- de cocineros, mayordomos y camareros más dedicados al confort del pasaje, a que éste coma bien, duerma cómodo y se divierta, que a la navegación profesional propiamente dicha. Ahora, como guinda del pastel, añadan a eso una compañía naviera dispuesta a hacerse a toda costa con los récords de navegación y los beneficios que ese primer viaje puede traer en cuanto a promoción y venta de pasajes en el futuro. Con lo que tenemos, resumiendo la cosa, un artefacto monstruoso, hijo de la ambición y la arrogancia, lleno de incautos y gobernado por irresponsables, lanzado a veintiuna millas por hora en llena noche atlántica, a través de un mar lleno de icebergs. O sea: bingo.
Y ahora mírenme a los ojos y digan si la historia no suena calentita, a reciente de estos días. Cambien pasajeros por nosotros mismos, tripulantes por entidades financieras, compañía naviera por políticos desvergonzados, incompetentes y embusteros. Cambien la fiesta a bordo, los pasajeros de lujo con sus copas de champaña, los de tercera clase soñando con la vida mejor que podía aguardarles en América, por todos nosotros, nuestros créditos fáciles sobre sueldos que no podían sostenerlos, nuestro derroche, nuestra estupidez suicida, nuestro mirar hacia otro lado a las primeras señales de hielo en el mar. Metan todo eso en un ordenador, oigan. Denle a la tecla enter y saldrá nuestra foto exacta, saludando sonrientes desde la cubierta del barco insumergible, encantados de habernos conocido. Felices de estar ahí. Observen sobre todo nuestra cara de idiotas. Cien años ya, desde el Titanic, y no hemos aprendido nada.
Campeona inventada, Namus otra vez
Yo la vi, dicen que peleó mejor Namús, yo no vi un gran destaque.
También dicen que debió ganar, los que saben, yo no se de boxeo, puedo hablar de lo que vi.
Y lo que vi, no me gustó, no vi una boxeadora que iba a arrancarle la cabeza, según declaraciones de Namus, a la argentina Alegre, no vi que peleara bien y no tuvo porque no está preparada, ninguna oportunidad para el KO.
Pero lo que más me molestó, es la poca dignidad de la compatriota.
Murió bajo su propia ley, no se porqué se ofendió tanto.
Mala deportista y peor perdedora.
A Loli Muñoz le hicieron lo mismo acá, en Uruguay y dos veces.
Primero aquella bochornosa pelea donde con jueces uruguayos, Namus salió vencedora no se sabe muy bien de qué, y tuvo que salir el gobierno a pedir que anularan la pelea, cómo habrá sido el robo...
Cuando Namus tuvo su revancha con Loli Muñoz, peleó mejor que la primera vez, pero no fue ganadora, y sabía que como local tenía todas las chances por puntos y Loli Muñoz fue mucho más, sin embargo, por segunda vez le robaron la pelea, por aquello de que la local es quien tiene algunos beneficios.
Y así fue lo que pasó anoche.
Acá había uno solo argentino, el resto eran extranjeros, y así y todo le dieron el mayor puntaje a la boxeadora Alegre, por segunda vez, la primera vez el puntaje había sido 98-94, 97-93 y 97-93.
Osvaldo Zuanella (Brasil, juez desde el 2004)
96-93
Luis Valenzuela (Chile, juez desde el 2004 - Santiago)
97-92
Roberto Rilo (Argentina, juez desde el 2006, Capital Federal)
95-94
Pero parece que Namus tiene mala memoria y seguramente, muchos uruguayos también.
No tuvo la dignidad de quedarse en el ring a escuchar todo el resultado, eso habla muy mal de un deportista y de ella como símbolo creado en la administración Vázquez, como cara visible y de propaganda de Antel que ya no la patrocina más, por suerte.
Namus, el que a hierro mata, a hierro muere, dice el dicho, y vos recibiste un poco de tu propia medicina, así que ahora andá a llorar frente a las cámaras nomás, como hiciste antes.
Para ser un buen deportista hace falta ser digno, entrenar, aceptar los resultados sean cuales sean, y si hay algo que reclamar, hacerlo por las vías correspondientes.
Pero como todo ídolo inventado, como es tu caso, caíste y vas a seguir así en tanto continúes con algo que no te ganaste a pulmón, surgiste de un día para otro con un título de extraño origen, pero ahora ya, no podés sostener más toda la mentira que se creo a tu alrededor.
Y no por ser uruguaya voy a defender lo indefendible.
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sábado, 7 de abril de 2012
Recordemos fases del neocomunismo-dónde estamos?
Se ha llevado un exhaustivo plan de neocominismo etapa por etapa, fijate por cual vamos....
Extraído de Periodismo Sin Fronteras
http://www.periodismosinfronteras.com/las-fases-del-neocomunismo-o-socialismo-del-siglo-xxi.html
LAS FASES DEL NEOCOMUNISMO O SOCIALISMO DEL SIGLO XXI
Por Viviana Padelin–Fraternidad Libertaria Latinoamericana
Primera Etapa. ETAPA DE IMPLANTACION. GOBIERNO POPULISTA. Esta etapa puede ocupar una o hasta tres presidencias del mismo gobernante o mismo partido o coalición de izquierda. Dependerá de la aceptación popular la implementación de cada uno de estos puntos pudiendo en consecuencia omitir algunos de ellos o bien, acelerar el proceso en su segunda etapa.
Asistencialismo: aumento de asignaciones familiares por hijo, embarazadas, planes de emergencia, subsidios, etc. Objetivo: siembra de votos para la próxima elección.
Aumento de cantidad de cargos publicos: Por cada nuevo empleo público se estiman 4 votos del grupo familiar. Los capitales privados comienzan a abandonar sus inversiones: sus empleados son absorbidos por el sistema público. Objetivo: siembra de votos.
Aumento de salarios y pasividades (incluye pasividades sin aportes jubilatorios): Inicialmente cuenta con el obvio beneplácito de la clase trabajadora y sindicatos. Más adelante, comienza la espiral inflacionaria que licuará todos los aumentos. Objetivo: fidelización de votantes y siembra de nuevos votos.
Medios de comunicación: A través de la publicidad oficial se asegura que sólo tengan voz aquellos periodistas, actores, conductores y artistas oficialistas. Comienza la autocensura.
Fuerzas armadas y de seguridad: Persecución de quienes los han combatido en la guerra contra la subversión 60/70 (Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia). Persecución mediática y judicial.
Cultura: Campañas mediáticas e instalación de matrices de opinión contrarias a personalidades opositoras de la cultura local.
Corrupción: Se dan a conocimiento público hechos de corrupción de funcionarios de tercera o cuarta línea. Esto tiene un doble objetivo: impacto social de que el gobierno no admite la corrupción y al mismo tiempo, “alinear” tras de sí a toda la administración pública, que, temerosa de persecución judicial y complots armados en su contra (sumarios, juicios), actúan fielmente al gobierno. Esto, sumado a los funcionarios de confianza o políticos, incapaces de encontrar otro trabajo semejante, logran que los hechos de corrupción sean reducidos a una “mesa chica” del gobierno, pero ampliada en cuanto a montos se refiere.
Discriminación y Derechos Humanos: El gobierno encuentra un nicho de votantes en las minorías marginadas (indígenas, homosexuales, transexuales, etc) y legisla para ellas. Objetivo: creación de grupos ideológicos para defensa del modelo y fidelización de votantes. Se promueve con la especulación de acusaciones de discriminación en conflictos personales, laborales, etc.
Revisión de pasado reciente: Evocación permanente de pasadas dictaduras militares o gobiernos democráticos. Objetivo: recrear la imagen de un enemigo inexistente en la actualidad pero temido. Instalarse como la única opción posible de gobierno
Desvalorización de símbolos patrios: Modificaciones en banderas, escudos, himnos.
Aumento exponencial de la delincuencia común: La delincuencia es esencial a la implantación del neocomunismo. Los hechos de violencia neutralizan, atomizan, aíslan y recluyen los posibles actos de protesta de trabajadores de clase media. Los delincuentes ganan las calles. Incluye programas de desarme de la población civil. Al mismo tiempo, la misma delincuencia será en el futuro mano de obra barata del narcotráfico.
Fuerzas de seguridad: Desmantelamiento progresivo. Campañas de desprestigio por supuestos hechos de corrupción. Falta de equipamiento y autoridad para ejercer la tarea en pos de garantizar los derechos humanos de los delincuentes.
Impunidad en los hechos delictivos: Jueces de Garantías afianzan la impunidad. Utilización para delinquir de menores de edad inimputables.
Oposición: comienza a fragmentarse y a alinearse tras al bando oficialista. No hay referentes.
Iglesia: comienzan los choques con autoridades de la Iglesia Católica.
Ocupaciones de fábricas no operativas y de tierras fiscales o privadas. Como antesala de las expropiaciones, los capitales extranjeros comienzan a retirarse del país. Persecuciones mediáticas a empresarios nacionales. Estatización de empresas privatizadas . La clase media es incapaz de organizarse en oposición.
Aumento de ong`s de izquierda. Creación de redes trasnacionales para el asedio a opositores.
Creación de grupos de choque. Utilizados como sostén de violencia sin armas aún, promotores del modelo en actos políticos oficialistas y para neutralizar actos públicos de oposición. Vinculados a determinada dirigencia de sectores deportivos y narcotráfico.
Educación: Creación de nuevas Universidades. Becas indiscriminadas. Clientelismo y semilleros de grupos de izquierda que sostendrán ideológicamente al régimen. A esta altura el nivel educativo es muy bajo en todos los niveles de enseñanza.
Aumento de impuestos a las ganancias o riqueza. Estos impuestos alcanzan a trabajadores con salarios medios y medios-bajos cuyo fin confiscatorio se aplica a la “redistribución de la riqueza”.
Aumento del consumo de drogas y narcotráfico. Nuevas pistas clandestinas. Aumento de accidentes de avionetas por sobrecarga. Nacimiento de una nueva clase social opulenta, en su mayoría jóvenes menores a 40 años.
Censo habitacional. Su objetivo es conocer cantidad de viviendas desocupadas y propietarios con más de una vivienda. Los datos son registrados para la tercera fase.
Fragmentación de central sindical: Aquellos dirigentes no alineados con el incipiente régimen se retiran para formar centrales sindicales disidentes, sin menor éxito.
Quiebre del sistema de salud: Las prestadoras privadas de salud no logran brindar servicios de calidad en un escenario de creciente inflación y alto costo de salarios y riesgos laborales. Son casi obligadas a vender sus empresas a precio vil o bien serán estatizadas. Los hospitales estatales tendrán como público sectores bajos, medio bajo, medio y medio alto con el consiguiente colapso del sistema
Segunda Etapa. ETAPA DE IMPLANTACIÓN. CONSOLIDACIÓN
Quiebre de la clase media. Tal como fue el objetivo con las FFAA y FFSS en la primera etapa, ahora lo es con la clase media. Desesperanza, desamparo, subversión del orden establecido. El objetivo es destruirla; mejor aún, igualarla hacia abajo; más abajo aún que la clase baja. Estigmatizarla, hacerla culpable de la pobreza de otros, de las dictaduras militares, de la discriminación, del maltrato que sufrían los delincuentes, etc. Una clase media atomizada, culposa, temerosa, inexperiente y cómoda no podrá hacer frente a estos regímenes
Reforma Constitucional (para entronizarse en el poder). Puede o no ser necesario, dependerá de las posibilidades de otros candidatos “opositores” que para entonces o bien se habrán alineado al régimen o habrán salido de la escena política
Aprobación de matrimonio homosexual
Aprobación del aborto
Ley de medios o ley mordaza. Ley de censura
Persecución plena de opositores: Guerra mediática y judicial.
Judicialización de todos los conflictos: Judicialización de la política. El Poder Judicial colapsa, convirtiéndose en una escribanía del gobierno.
La delincuencia gobierna las calles, la impunidad es total.
Deterioro económico: Comienza aceleradamente la espiral inflacionaria.
Legalización de marihuana: Legalización, tenencia y plantación para consumo personal
Destrucción total moral y física de las Fuerzas Armadas y de seguridad
Oposición fragmentada puede ganar elecciones legislativas, pero son incapaces de generar una eficaz gestión y menos aún crecer en número de adherentes)
Se generan “nuevos enemigos” de izquierda. Grupos de choque ahora armados comienzan a actuar: Política, ideológica y operativamente responden al gobierno de turno; pero mediáticamente son “grupos de ultraizquierda opuestos al oficialismo”. En el futuro, formarán las milicias armadas
División de municipios, provincias o departamentos: Promueve el armado electoral, creación de cargos públicos y mayor control de grupos opositores a nivel local.
Persecución de minorías católicas (ley de cultos). La sanción de esta Ley permite la persecución de grupos católicos, evangélicos y cristianos de escuelas espirituales de orden abierto
Creación de milicias armadas: Los anteriores grupos de choque; sólo presentes en actos de gobierno o infiltrados en grupos opositores; ahora recibirán instrucción militar en reemplazo de las FFAA ya destruídas en la 2da. etapa
Tercera Etapa. ETAPA. FASE INICIAL DEL NEOCOMUNISMO
Expropiaciones
Presos y crímenes políticos
Ataque a la iglesia católica
Régimen electoral a la medida del partido de gobierno.
Elecciones espurias
Espiral inflacionaria
Esta enumeración cronológica nos permite identificar en qué etapa estamos. Dependerá de aquellos dispuestos a defender ya no los “derechos humanos”; sino los VALORES HUMANOS, evitar que esta re-involución siga su proceso.
Abril 24 de 2011
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Mujica, el personaje - de Gustavo Toledo
Mujica, el personaje - de Gustavo Toledo,
jueves, 21 de abril de 2011 a las 21:28
Aunque parezca un personaje de Juceca, aquel entrañable maestro del absurdo criollo, y hasta por momentos nos lo imaginemos departiendo en su media lengua con la Duvija, el tape Olmedo y Rosadito Verdoso en el boliche El Resorte, el Pepe es real. Apenas por un detalle menor: es de carne y hueso. Por lo demás, es tan impostado e irreal como el inolvidable Don Verídico que supo encarnar Landriscina en la vecina orilla y el propio Julio Cesar Castro en nuestras tierras.
Hijo en partes iguales de la amnesia histórica y el esnobismo consumista de buena parte de nuestra sociedad, el Pepe emergió hace poco más de una década como la más reciente y fulgurante estrella mediática del progresismo local. Tanto o más popular que el mismísimo Tabaré, el Pepe, ex diputado, ex senador, ex ministro y actual presidente de la República, se convirtió por méritos (y deméritos) propios en un icono de la época en que vivimos. Un representante arquetípico de lo que Gilles Lipovetsky llama la “era del vacío”. Un exponente destacadísimo de la nadería y la charlatanería política, capaz de contradecirse varias veces durante un mismo día o de rozar el ridículo (y hasta de hundirse en él) con tal de llamar la atención.
Para quien haya seguido su derrotero político desde el retorno de la democracia hasta nuestros días, está claro que a José Mujica, la persona, se lo fue devorando el personaje de “El Pepe” –mezcla de peón de estancia y cuida-coches con ínfulas de filósofo- hasta convertirse en ese grotesco insoportable que es hoy. Al igual que a Chicotazo en su momento, y a todos los grandes charlatanes de la historia, a Mujica lo mareó el éxito. (No hay nada que mareé más a un demagogo que el aplauso de la gente; ¡terminan comprándose a sí mismos!).
En los últimos años, le terminó de perder el miedo al “escenario”.
Comenzó a sobreactuar sin tasa ni medida, al punto de que hoy hace y dice lo que se le canta, confiado de que, pase lo que pase, su claque le festejará sus ocurrencias.
Hábil conocedor de los secretos de la comunicación, el Pepe que consumimos (ése es el término preciso: “consumimos”) tiene claro que no importa el contenido sino el envase. Su secreto no está en lo que dice sino en cómo lo dice… Y su público, consecuentemente, no repara en lo que dice sino en cómo lo dice… Que se reúna con los Kirchner imprevistamente o estampe su firma en una papeleta para la derogación de la ley de caducidad porque está “podrido de ir a los juzgados”, que se suba a un escenario a cantar con Los Olimareños o le dé de comer sandwichitos de atún a su perra Manuela a la vista de todos son meras excusas para aparecer en los medios de comunicación. Allí está su fuerte, en los medios, no en las tatuceras o las bombas como antaño.
La juega de Outsider y al mismo tiempo de cuadro partidario; de rupturista y de continuista; de agente antisistema y de garante del sistema…
El Pepe es un puñado de contradicciones, inteligentemente explotadas como capital político. Supo, aprovechando la tilinguería reinante, tocar la fibra sensible de la gente cortando transversalmente a la sociedad. No convence, conmueve. Sus votantes (¿o debería decir sus fans?) sienten que él, por bueno, por diferente, por viejo, por desalineado, por tupa, por orejano, por malhablado, por chabacano, es en algún punto como ellos, pero, sobre todo, distinto a los “otros”, a los políticos tradicionales.
A los “doctores”. A los de traje y corbata. A los “garcas” que buscan un puestito, acomodar a la tía, a la hermana, a la amante y a la madrina del vecino y, de paso, llevarse unos mangos para la casa. Esa es la caricatura a la que el Pepe antepone la suya. Esa es la imagen del “malo” que él y los suyos supieron construir, contra la que él “pelea” desde su personaje de “cruzado de la vida y la tradición”. El problema es que, acentuando su personaje, acentúa fatalmente la brecha entre los “buenos” y los “malos”. Alimenta prejuicios y aprensiones ridículas entre unos y otros, en base a imágenes y asociaciones falaces.
En la era del “pensamiento débil”, como el filósofo italiano Gianni Vattimo denominó al pensamiento de la posmodernidad (incierto, relativista, difuso, fragmentario, hecho de medias verdades, carente de compromiso), quienes usan saco y corbata, tienen su autito y se peinan a la gomina están del lado de los malos.
Quienes usan el mismo pantalón hasta que se les cae a pedazos, exhiben sus medias agujereadas, no se peinan y andan con el termo y el mate incorporados a su anatomía son los buenos. Esa es la antinomia desideologizada y ramplona de nuestro tiempo, la de los disfraces. Esa es la imagen infantil, pobrísima, conmovedora, que subyace al viejo concepto de lucha de clases al que aún se abrazan los herederos del naufragio marxista.
El Pepe dista mucho de ser un personaje inofensivo. Detrás del tipo desarreglado y lenguaraz que se come las “s” y usa el “haiga” deliberadamente, del caudillo zigzagueante y pendular que se ríe de la coherencia acartonada de sus camaradas, se haya un hábil tergiversador de la realidad y, sobre todo, el mismo pensamiento mesiánico que lo llevó a empuñar las armas en el pasado.
Como bien dice Sergio Sinay en una de sus notas, el pensamiento débil suele empollar fascismos y autoritarismos de toda clase. Un consejo a tener en cuenta, ¿no les parece?
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