Entrevista que vale la pena ver, del día de hoy.
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miércoles, 28 de noviembre de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
Lloramos de bronca
Recibo y publico este artículo, excelente!
RICARDO REILLY SALAVERRI
El destino fue injusto con Uruguay. Tras la reinstalación democrática sucesivos gobiernos que hicieron muchas cosas importantes debieron afrontar situaciones económicas internacionales críticas, que en el año 2004 motivaron el enojo popular y un voto castigo que nos trajo los lodos que hoy padece la República.
Ya reencaminado el país al cierre del gobierno de Jorge Batlle, se produjo un cambio de circunstancias mundiales, especialmente el exponencial crecimiento de China y la India, que han traído a los países productores de materias primas una inusual bonanza. Que a nosotros nos agarró bien posicionados por todo lo hecho en 170 años de gobiernos colorados y nacionalistas (también por la ejecución de algunas obras de infraestructura durante el gobierno de facto, lo que es mención prohibida, pero que se traduce en la definición de nuestras fronteras con los vecinos, las represas de Salto Grande y Palmar, tres puentes binacionales, nuevas carreteras nacionales, y muchas obras más).
Y, gracias a lo históricamente hecho, los campeones de las antipatria y el "rompantodo", que se opusieron siempre a cualquier cosa buena para la República, con la guía relevante del partido comunista, hoy pueden hacer destrozos como un elefante en un bazar, sin que se note demasiado, porque la inesperada riqueza advenida, permite que el bazar esté siempre lleno de ofertas.
El IRPF, un mazazo a la clase media, que fue parcialmente un ajuste fiscal sobre pasivos y empleados públicos (se redujeron sus ingresos y acrecieron concomitantemente las arcas estatales), el adefesio destinado a la salud, el Fonasa, con saturación de las mutualistas y abandono de la atención en los hospitales públicos, y acortando, el reciente robo impositivo a productores rurales con un impuesto a la tierra que en ganadería implica un saqueo de un tercio de la renta anual, más la imposición confiscatoria de las diferencias de precio en las ventas de campo.
Todo en una línea de ataque más al derecho de propiedad inmobiliaria, son parte de la cadena de abusos impulsados por los dos equipos económicos.
El de la Opepe (la vieja "OPP", Oficina de Planeamiento y Presupuesto) y el de Astori y los "OCDE boys", un grupo de mandatarios de los grandes centros de poder financiero y económico internacional.
Ahora los OCDE boys están viendo como, mandatados por los dueños del mundo, destruyen las sociedades anónimas uruguayas y transforman al gobierno en una oficina inspectiva del gobierno K, pasándole datos de quienes llegaron desde el vecino país a invertir en el nuestro, para que la impositiva argentina los pase a degüello. Es como decir ¡chau, Punta del Este y aledaños! y ¡arriba Miami!
En este marco -las intendencias frenteamplistas no van en zaga- en el departamento de Canelones por decisión de la franquicia electoral, gente que compró su vivienda pagando una contribución inmobiliaria accesible, ve como para el futuro se le multiplica hasta alcanzar cifras astronómicas (y puede haber más).
Y, en Montevideo "la heladera" comunista, con sus pares sindicales de Adeom arregló un regalo de 17 millones de dólares a los empleados municipales, firmando el acuerdo entre abrazos de alegría y con lágrimas de emoción.
Los contribuyentes también lloramos. De bronca.
RICARDO REILLY SALAVERRI
El destino fue injusto con Uruguay. Tras la reinstalación democrática sucesivos gobiernos que hicieron muchas cosas importantes debieron afrontar situaciones económicas internacionales críticas, que en el año 2004 motivaron el enojo popular y un voto castigo que nos trajo los lodos que hoy padece la República.
Ya reencaminado el país al cierre del gobierno de Jorge Batlle, se produjo un cambio de circunstancias mundiales, especialmente el exponencial crecimiento de China y la India, que han traído a los países productores de materias primas una inusual bonanza. Que a nosotros nos agarró bien posicionados por todo lo hecho en 170 años de gobiernos colorados y nacionalistas (también por la ejecución de algunas obras de infraestructura durante el gobierno de facto, lo que es mención prohibida, pero que se traduce en la definición de nuestras fronteras con los vecinos, las represas de Salto Grande y Palmar, tres puentes binacionales, nuevas carreteras nacionales, y muchas obras más).
Y, gracias a lo históricamente hecho, los campeones de las antipatria y el "rompantodo", que se opusieron siempre a cualquier cosa buena para la República, con la guía relevante del partido comunista, hoy pueden hacer destrozos como un elefante en un bazar, sin que se note demasiado, porque la inesperada riqueza advenida, permite que el bazar esté siempre lleno de ofertas.
El IRPF, un mazazo a la clase media, que fue parcialmente un ajuste fiscal sobre pasivos y empleados públicos (se redujeron sus ingresos y acrecieron concomitantemente las arcas estatales), el adefesio destinado a la salud, el Fonasa, con saturación de las mutualistas y abandono de la atención en los hospitales públicos, y acortando, el reciente robo impositivo a productores rurales con un impuesto a la tierra que en ganadería implica un saqueo de un tercio de la renta anual, más la imposición confiscatoria de las diferencias de precio en las ventas de campo.
Todo en una línea de ataque más al derecho de propiedad inmobiliaria, son parte de la cadena de abusos impulsados por los dos equipos económicos.
El de la Opepe (la vieja "OPP", Oficina de Planeamiento y Presupuesto) y el de Astori y los "OCDE boys", un grupo de mandatarios de los grandes centros de poder financiero y económico internacional.
Ahora los OCDE boys están viendo como, mandatados por los dueños del mundo, destruyen las sociedades anónimas uruguayas y transforman al gobierno en una oficina inspectiva del gobierno K, pasándole datos de quienes llegaron desde el vecino país a invertir en el nuestro, para que la impositiva argentina los pase a degüello. Es como decir ¡chau, Punta del Este y aledaños! y ¡arriba Miami!
En este marco -las intendencias frenteamplistas no van en zaga- en el departamento de Canelones por decisión de la franquicia electoral, gente que compró su vivienda pagando una contribución inmobiliaria accesible, ve como para el futuro se le multiplica hasta alcanzar cifras astronómicas (y puede haber más).
Y, en Montevideo "la heladera" comunista, con sus pares sindicales de Adeom arregló un regalo de 17 millones de dólares a los empleados municipales, firmando el acuerdo entre abrazos de alegría y con lágrimas de emoción.
Los contribuyentes también lloramos. De bronca.
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viernes, 9 de septiembre de 2011
Astori elogia al gobierno de Batlle por manejo de la crisis
Quien lo diría, no?
Después que le dieron a Batlle, palo y palo, porque yo me acuerdo muy bien, ahora lo elogian por la salida que Uruguay tuvo, frente a la crisis del 2002, que no fue culpa del país, sino como siempre, como resultado de una crisis regional.
Lo que acá no dice, y también me acuerdo, es que Tabaré Vázquez gritaba en todos los informativos que había que declarar el default.
Pero el artículo, no lo dice.
Tampoco dijo durante su gobierno, sólo obligado, que recibió un país en crecimiento y que mucha de las cosas que hizo, fue gracias a que el país estaba en buenas condiciones, y aún así, Vázquez agrandó la deuda, sin necesidad, lo hizo, y nos dejó un choclo importante.
Pero bueno, este post no se trata de aquello, sino de la sorpresa que me llevé al leer que Astori, en forma pública, elogió la forma en cómo el equipo económico del gobierno de Batlle pudo resolver la crisis.
Después que le dieron a Batlle, palo y palo, porque yo me acuerdo muy bien, ahora lo elogian por la salida que Uruguay tuvo, frente a la crisis del 2002, que no fue culpa del país, sino como siempre, como resultado de una crisis regional.
Lo que acá no dice, y también me acuerdo, es que Tabaré Vázquez gritaba en todos los informativos que había que declarar el default.
Pero el artículo, no lo dice.
Tampoco dijo durante su gobierno, sólo obligado, que recibió un país en crecimiento y que mucha de las cosas que hizo, fue gracias a que el país estaba en buenas condiciones, y aún así, Vázquez agrandó la deuda, sin necesidad, lo hizo, y nos dejó un choclo importante.
Pero bueno, este post no se trata de aquello, sino de la sorpresa que me llevé al leer que Astori, en forma pública, elogió la forma en cómo el equipo económico del gobierno de Batlle pudo resolver la crisis.
Extraído de La Diaria: http://ladiaria.com/articulo/2011/9/el-ano-que-vivimos-en-peligro/
El año que vivimos en peligro
“Salida a la uruguaya” en crisis de 2002 permitió mantener “credibilidad y confianza” en Uruguay.
El ex presidente Jorge Batlle, el vicepresidente Danilo Astori y el ex ministro de Economía Alejando Atchugarry destacaron la “salida a la uruguaya” de la crisis financiera de 2002 porque permitió cumplir con las obligaciones financieras y aportó “credibilidad y confianza al país” a nivel internacional. Cuestionaron el rol del FMI cuando pretendió que Uruguay decretara el default como Argentina, y en contraposición destacaron unánimemente la acción conjunta del sistema político, porque resguardó la institucionalidad y la democracia. Astori aseguró que los resultados económicos actuales se deben “en gran parte (…) al camino que se eligió” en aquel momento.
La presentación del libro “Al borde del abismo. Uruguay y la gran crisis del 2002-2003”, de Carlos Steneri, quien se desempeñó como Agente Financiero de Uruguay en Estados Unidos (EEUU) y Canadá, sirvió como reencuentro de buena parte de las autoridades de la administración Batlle, entre ellos los tres ministros de Economía que se desempeñaron en aquel quinquenio: Alberto Bensión, el disertante Atchugarry e Isaac Alfie. También estuvieron otras figuras coloradas, como el ex presidente Julio María Sanguinetti y el líder de Vamos Uruguay, Pedro Bordaberry, así como otras vinculadas al Frente Amplio y al Partido Nacional.
Atchugarry, sucesor de Bensión en julio de 2002, en el momento más complejo de la crisis, comenzó elogiando a Steneri por haber estado “en la trinchera” de negociaciones con EEUU en “ese momento tan aciago”. Recordó que aquel proceso tuvo sus orígenes en la región, impactando primero en Brasil, que devaluó su moneda en 1999, y contagiándose luego a Argentina, una crisis “que de lo económico pasó a lo institucional” con el derrocamiento en Argentina del ex presidente Fernando De la Rúa. En ese sentido, resaltó que Uruguay logró salir de la emergencia resguardando su institucionalidad: “Acá no hubo un presidente que se tuvo que ir sino uno que se quedó y asumió el problema”, contrastó, ponderando luego el hecho de que “el sistema político también respaldó” el camino elegido desde el Poder Ejecutivo, cuando el Parlamento “se reunió un fin de semana y votó lo que tenía que votar”. Destacó la negociación mantenida con EEUU para lograr “la salida a la uruguaya”, que luego de iniciarse “con las manos totalmente vacías” culminó con “un gran gesto” de las autoridades estadounidenses. Advirtió que esa salida fue posible específicamente para las condiciones de Uruguay, y por lo tanto “no necesariamente transferible a otras realidades”. Subrayó que aquellos acontecimientos dejaron “una memoria colectiva que fortalece al Uruguay”. “Lo que estábamos haciendo era por nosotros, pero más que nada por nuestros hijos y nuestros nietos”, agregó.
El “Flaco” cuestionó al FMI por sostener que “Uruguay vivía una ilusión” y debía declarar la cesación de pagos de su deuda (default). Entonces, el gobierno se plantó en la idea de que el activo más valioso "de un país pequeño es su credibilidad y su confianza”. Atchugarry, por su parte, felicitó “el papel de Danilo Astori, que en su momento tuvo que ir en contra de su propio partido”, y también a Batlle, de quien aseguró: “Yo sé que se rompió el alma”.
Gracias a vos
El vicepresidente destacó la relevancia del libro, elemento “fundamental para tener memoria colectiva” de la crisis, pero observó que “no es un libro del pasado” sino que habla “acerca de una potencialidad muy grande del país, y por eso pone énfasis en el futuro”. De ahí la importancia de “ver el contexto” y analizar “las consecuencias de situaciones que se daban día a día”. Y enumeró: “Las angustias, los disgustos, las alegrías, los progresos, las frustraciones, los retrocesos, el creer que habíamos avanzado e ir para atrás de nuevo porque a un señor se le ocurrió decir que no”, evocó.
El ex ministro de Economía de Tabaré Vázquez hizo mención de “todos quienes tomaron decisiones”, pero en particular destacó a Enrique Iglesias en su papel de presidente del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) y a John Taylor, subsecretario del Tesoro estadounidense y facilitador del préstamo que permitió al país evitar el colapso. “Un señor al que nunca terminaremos de agradecerle lo que hizo”, agregó.
“Es un libro sobre la controversia entre un país que no huyó de sus responsabilidades y una institucionalidad internacional con un claro desconocimiento de cómo se resuelven las crisis bancarias en economías altamente dolarizadas”, puntualizó Astori, afirmando que hubo “una enorme orfandad conceptual”. Pero no se puede comparar la actitud del FMI, que exigía “una salida a la argentina, con la del Banco Mundial o el BID, porque fue muy diferente, como fue muy diferente el comportamiento del gobierno de EEUU”, que movilizó influencias para socorrer al país. “Ésa fue la discusión y Uruguay logró imponer su camino (…), un camino que garantizara ser un deudor serio”, con lo cual “el país se la jugó, arriesgó y le fue bien”, evaluó. Por último, valoró que aquella crisis dejó al país y al mundo “muchas enseñanzas” sobre economía y finanzas, pero advirtió que “aquella orfandad conceptual sigue vigente” en los días que corren e incluso “está incrementada y acentuada”. “Antes no se sabía qué hacer, pero ahora no se sabe lo que está pasando”, alertó el presidente del Poder Legislativo. “Uruguay no huyó de los problemas y los enfrentó, no siguiendo el camino más fácil sino el más difícil, pero el más coherente con su historia y con su potencialidad”, sintetizó Astori, enfatizando que “si Uruguay está teniendo buenos resultados económicos, en gran parte se debe al camino que se eligió”.
La garra charrúa
Cuando Astori terminó de hablar, Batlle encontró la oportunidad de hacerlo aunque no estaba previsto. El ex presidente se levantó de su asiento en la primera fila, saludó a los tres disertantes y tomó el micrófono argumentando que tenía “una obligación moral”. Resaltó los discursos y elogió al vicepresidente porque “dio una clase brillante, como siempre”, añadiendo respecto de Steneri que su libro "es fantástico, pero lo que sufrí leyéndolo…”, comentó. “Por suerte sabía que el final era feliz”. Sobre el contenido de la obra, apuntó que “lo más importante es el hecho central de que nuestra sociedad tiene la capacidad de remontarse ante la adversidad”. Destacó a los equipos económicos de su gobierno, que padecieron “los ataques reiterados de aquella gente que por tener más dinero del que se puede, sacaron el dinero del país, lo pusieron en las Islas Caimán, y pretenden que el Uruguay se los devuelva. Y eso sí que es inmoral”, disparó Batlle a los hermanos Peirano. Como los otros disertantes destacó positivamente el comportamiento del sistema político, “que respondió de manera formidable” dado que “los blancos apoyaron y ¿qué hicieron los frenteamplistas?: también apoyaron”, celebró. “Es una gran lección que aprendimos”. En este punto, analizó, lo que estuvo en juego “no era una cuestión de dinero sino institucional, de preservación de la democracia, y con la salida acordada se logró salvar al país” de arriesgarla. También criticó al FMI al evocar la llamada telefónica desde el organismo para “pedirme que diera el default”.
Luego, haciendo uso de su capacidad de generar polémica poniendo tópicos en discusión, Batlle declaró que la crisis de 2002 “fue una cosa hermosa”. “Nos hizo mucho bien” porque implicó “poner la moral arriba de la mesa para defender” una idea de país y comprobar que “la palabra empeñada sigue siendo más fuerte que el papel”. Y, viejo navegante al fin, para cerrar le guiñó el ojo a Atchugarry: “(Usted) es un desperdicio, la política lo espera”.
Ricardo Delgado
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jueves, 9 de junio de 2011
Impecable Batlle opinando sobre Jueza Mota
Interesante lo que dijeron Batlle, Lacalle y Sanguinetti en ADM ayer 8 de junio 2011
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domingo, 22 de mayo de 2011
Cómo embarraron a Jorge Batlle.....
Leer esto, es sentir un poco de paz para quienes confiamos en este hombre, que en sus aciertos y en sus errores, trató de dar lo mejor para el país.
Que le tocó bailar con la más fea, ya lo sabemos, su gobierno sufrió un montón de contratiempos, que finalmente, él y sus colaboradores, supieron dirigir y dejarle un gobierno en lo económico en franco crecimiento a Tabaré Vázquez aunque muchos ahora, digan lo contrario.
Pues acá, en este artículo, se desvanecen mentiras del 72 con respecto a Jorge Batlle.
La justicia tarda, pero llegan, dicen.....
Extraído de Equinox Fin de Semana
GUSTAVO TOLEDO
Tupas y milicos.
Allá por 2008, el periodista Leonardo Haberkorn publicó un libro de enorme suceso, “Historias Tupamaras”, en el que demuele -en base a documentos, relatos y datos concretos- una serie de mitos largamente arraigados en torno al MLN y su acción guerrillera. Por ejemplo, que los tupamaros nacieron para enfrentar el golpe de Estado del 73 o que son totalmente inocentes del ascenso militar o que el asesinato de Pascasio Báez fue un accidente. Burdas mentiras, que algunos lanzaron con el propósito de construir una “épica revolucionaria” y otros dejaron correr irresponsablemente, distorsionando la veracidad de los hechos y hasta su secuencia cronológica. “Si los hechos demuestran otra cosa, habrá que cambiar los hechos”, señala George Orwell en su profética novela “1984”, en la que pinta un régimen dispuesto a convertir las mentiras en verdades y las verdades en mentiras.
Por estos días, Haberkorn vuelve a sacudir el avispero con otro libro removedor, “Milicos y tupas”, en el que recoge los testimonios de un militar retirado (Luis Agosto) y dos ex tupamaros (Armando Miraldi y Carlos Koncke), que, sin renunciar a sus viejas trincheras, rompen ese “pacto de silencio” que existe desde hace mucho entre unos y otros, corriendo el velo que todavía nos impide ver con claridad nuestro pasado reciente.
Así, nos venimos a enterar que en los años setenta, miembros del MLN actuaron en allanamientos y operaciones junto a fuerzas militares, y luego, en los cuarteles, participaron en sesiones de tortura junto a los oficiales en perjuicio de civiles acusados de haber incurrido en ilícitos económicos.
A decir verdad, la noticia de que militares y guerrilleros operaron juntos no es ninguna novedad. En 1987, Nelson Caula y Alberto Silva publicaron “Alto el fuego”, en el que señalan que hubo colaboración entre “combatientes” en el tristemente célebre Batallón Florida con el fin de alcanzar una tregua y perseguir los “delitos de guante blanco” cometidos presuntamente por empresarios y dirigentes de los partidos tradicionales, a los que ambas partes veían como enemigos. Según Ettore Pierri, “el trabajo consistía en traer información, obtenerla, estudiarla, extraer de ahí nombres de presuntos implicados en fraudes o en ilícitos y a partir de eso, instrumentar operativos cuyo objetivo era llevarlos presos”. Es decir, con la anuencia de los militares, los guerrilleros presos salían clandestinamente de sus celdas a recoger “pruebas” para implicar a civiles en supuestos “delitos económicos”, para que éstos fueran luego detenidos por sus carceleros, también de manera clandestina. Lo que sí es nuevo, es que la colaboración de los tupamaros con los militares fue más allá de la recolección de pruebas e implicó la participación activa de algunos de ellos en la tortura de civiles. Así lo marca Koncke en el libro de Haberkorn y también lo hace el ex guerrillero Pedro Montero, quien señala, por ejemplo, que “se torturó a toda la gente de Jorge Batlle”, reconociendo que miembros de esa organización participaron de las mismas. Para Engler, antiguo tupamaro y destacado científico, eso fue “espantoso” y una “deformación”.
En aquella época, Jorge Batlle era mala palabra. Un político al que asociaban con el empresariado, la embajada norteamericana y el libre mercado. Es decir, con todo aquello que milicos y tupas combatían o decían combatir. A fines de los sesenta, por no estar de un lado ni del otro, se transformó en el chivo expiatorio de ambos. Y juntos, buscaron culparlo de delitos económicos y trapisondas de toda clase. ¿Pruebas? Ninguna. Sólo habladurías y papeles inventados. Es más, en 1972, fue detenido por los muchachos de verde luego de que denunciara por televisión la escalada militar, y éstos lo acusaran de “ataque a la fuerza moral de las FFAA” por sugerir, según reza el Comunicado General del Ejército, “la posibilidad de que los señores oficiales hayan actuado por consejo de un sedicioso como Amodio Pérez lo que implica admitir posibles connivencias con el enemigo”.
Casi cuatro décadas después de aquel episodio, emerge la verdad entre las grietas del silencio. Jorge y su gente, lejos de ser responsables de aquello que se dijo en su momento, fueron víctimas de una “Santa Alianza” entre milicos y tupas, cuyos lazos parecen seguir vivos hasta el día de hoy. Afortunadamente, el libro de Haberkorn viene a poner las cosas en su lugar y a hacer justicia.
Eso sí, parafraseando nuevamente a Orwell, “ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante”.
Que le tocó bailar con la más fea, ya lo sabemos, su gobierno sufrió un montón de contratiempos, que finalmente, él y sus colaboradores, supieron dirigir y dejarle un gobierno en lo económico en franco crecimiento a Tabaré Vázquez aunque muchos ahora, digan lo contrario.
Pues acá, en este artículo, se desvanecen mentiras del 72 con respecto a Jorge Batlle.
La justicia tarda, pero llegan, dicen.....

Extraído de Equinox Fin de Semana
GUSTAVO TOLEDO
Tupas y milicos.
Allá por 2008, el periodista Leonardo Haberkorn publicó un libro de enorme suceso, “Historias Tupamaras”, en el que demuele -en base a documentos, relatos y datos concretos- una serie de mitos largamente arraigados en torno al MLN y su acción guerrillera. Por ejemplo, que los tupamaros nacieron para enfrentar el golpe de Estado del 73 o que son totalmente inocentes del ascenso militar o que el asesinato de Pascasio Báez fue un accidente. Burdas mentiras, que algunos lanzaron con el propósito de construir una “épica revolucionaria” y otros dejaron correr irresponsablemente, distorsionando la veracidad de los hechos y hasta su secuencia cronológica. “Si los hechos demuestran otra cosa, habrá que cambiar los hechos”, señala George Orwell en su profética novela “1984”, en la que pinta un régimen dispuesto a convertir las mentiras en verdades y las verdades en mentiras.
Por estos días, Haberkorn vuelve a sacudir el avispero con otro libro removedor, “Milicos y tupas”, en el que recoge los testimonios de un militar retirado (Luis Agosto) y dos ex tupamaros (Armando Miraldi y Carlos Koncke), que, sin renunciar a sus viejas trincheras, rompen ese “pacto de silencio” que existe desde hace mucho entre unos y otros, corriendo el velo que todavía nos impide ver con claridad nuestro pasado reciente.
Así, nos venimos a enterar que en los años setenta, miembros del MLN actuaron en allanamientos y operaciones junto a fuerzas militares, y luego, en los cuarteles, participaron en sesiones de tortura junto a los oficiales en perjuicio de civiles acusados de haber incurrido en ilícitos económicos.
A decir verdad, la noticia de que militares y guerrilleros operaron juntos no es ninguna novedad. En 1987, Nelson Caula y Alberto Silva publicaron “Alto el fuego”, en el que señalan que hubo colaboración entre “combatientes” en el tristemente célebre Batallón Florida con el fin de alcanzar una tregua y perseguir los “delitos de guante blanco” cometidos presuntamente por empresarios y dirigentes de los partidos tradicionales, a los que ambas partes veían como enemigos. Según Ettore Pierri, “el trabajo consistía en traer información, obtenerla, estudiarla, extraer de ahí nombres de presuntos implicados en fraudes o en ilícitos y a partir de eso, instrumentar operativos cuyo objetivo era llevarlos presos”. Es decir, con la anuencia de los militares, los guerrilleros presos salían clandestinamente de sus celdas a recoger “pruebas” para implicar a civiles en supuestos “delitos económicos”, para que éstos fueran luego detenidos por sus carceleros, también de manera clandestina. Lo que sí es nuevo, es que la colaboración de los tupamaros con los militares fue más allá de la recolección de pruebas e implicó la participación activa de algunos de ellos en la tortura de civiles. Así lo marca Koncke en el libro de Haberkorn y también lo hace el ex guerrillero Pedro Montero, quien señala, por ejemplo, que “se torturó a toda la gente de Jorge Batlle”, reconociendo que miembros de esa organización participaron de las mismas. Para Engler, antiguo tupamaro y destacado científico, eso fue “espantoso” y una “deformación”.
En aquella época, Jorge Batlle era mala palabra. Un político al que asociaban con el empresariado, la embajada norteamericana y el libre mercado. Es decir, con todo aquello que milicos y tupas combatían o decían combatir. A fines de los sesenta, por no estar de un lado ni del otro, se transformó en el chivo expiatorio de ambos. Y juntos, buscaron culparlo de delitos económicos y trapisondas de toda clase. ¿Pruebas? Ninguna. Sólo habladurías y papeles inventados. Es más, en 1972, fue detenido por los muchachos de verde luego de que denunciara por televisión la escalada militar, y éstos lo acusaran de “ataque a la fuerza moral de las FFAA” por sugerir, según reza el Comunicado General del Ejército, “la posibilidad de que los señores oficiales hayan actuado por consejo de un sedicioso como Amodio Pérez lo que implica admitir posibles connivencias con el enemigo”.
Casi cuatro décadas después de aquel episodio, emerge la verdad entre las grietas del silencio. Jorge y su gente, lejos de ser responsables de aquello que se dijo en su momento, fueron víctimas de una “Santa Alianza” entre milicos y tupas, cuyos lazos parecen seguir vivos hasta el día de hoy. Afortunadamente, el libro de Haberkorn viene a poner las cosas en su lugar y a hacer justicia.
Eso sí, parafraseando nuevamente a Orwell, “ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante”.
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