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viernes, 17 de mayo de 2013

TRIUNFÓ LA INJUSTICIA Y LA INFAMIA- Dalmao

 Recibo y publico



TRIUNFÓ LA INJUSTICIA Y LA INFAMIA



Hoy escribo estas líneas para trasmitirles la tristeza y desazón que nos invade al ser notificados de la Resolución de la jueza Dolores Sánchez de condenar al General Miguel Dalmao a 28 años de cárcel por un crimen que no existió y que nunca, luego de más de 10 años, dándole mil vueltas, pudieron comprobar que se hubiera cometido.

Sí, ese Miguel Dalmao que en el año 2010 “se comió un garrón”; sí, ese Miguel Dalmao procesado y encarcelado “sin pruebas”, el mismo.

La jueza Dolores Sánchez, destinada al Juzgado Penal de 10° Turno en lugar de Vomero, le puso la frutilla a esa maquiavélica torta que se venía elaborando desde tiempo atrás.

Si el relato imaginativo del Tribunal de Apelaciones fue disparatado y, según manifestó el doctor Pablo Mieres, no se explica como llegó a las conclusiones que plasmó en el papel, ya que del expediente no surgen las mismas, esta acusación lo superó.

Tomó parte de ese relato, le sumó un disparate mayor que fue la solicitud de condena del fiscal Negro y lo abonó con su propia creatividad.

Lo raro de esto, entre otras cosas, es que todo surge de un mismo expediente, sin agregados nuevos y  que no contiene una sola prueba ni testimonio que lo indique a Miguel como autor del crimen que le imputan.

Nació esta pesadilla con el armado del caso, que ya había sido archivado en 2006 por el juez Vomero, por falta de pruebas y no descartando el suicidio.

La ex fiscal Guianze lo reflota y aporta  “testimonios de oídas” (lo del soldado desconocido que parece que dijo que a Dalmao se le fue la mano) , sin valor ni relevancia jurídica para inculpar a Dalmao. La propia Guianze cuando se refiere a las declaraciones de Fernández Huidobro sobre la inocencia de Miguel dice que es un “testimonio de oídas” y que este tipo de testimonio no tiene “relevancia jurídica”. Parece que varía la validez según convenga?

Guianze fue, supuestamente, la que mas años estudió el caso y la que manifestó en una entrevista que nunca lo acusó de autor de homicidio porque no tenía pruebas, recuerdan:
Entrevista de “El Diario” 9/12/12 -Luego la periodista insistió en el tema preguntándole “Y por qué no pidió usted la condena por autoría entonces?”

A lo que ella contesta: Pero no lo tengo probado plenamente de que él fue el que la mató, pero sí que estaba en el grupo de gente que la torturó y la mató.
O sea  le viene bien cualquier cosa, y fue la que mas tiempo estudió el caso.

Muy bien, entonces como se explica que la jueza Sánchez haya llegado a la conclusión que Miguel fue el autor del supuesto homicidio.

Solo con esta contradicción da para pensar.

A todo lo ya inventado esta nueva jueza expresa que Miguel, el mismo Alférez Miguel Dalmao, de 23 años, tiernito y sin experiencia como lo calificó un alto jerarca de este gobierno, planificó el operativo, lo coordinó, ejecutó, secuestró, retuvo indebidamente, interrogó, torturó y mató a la señorita Sabalsagaray. Qué poder.

Increíble, por no decir ridículo. Pensar que un alférez en aquella época, con casi 8 meses  de recibido y cuatro meses en el cuartel, venido del interior, tuviera semejante poder. El último perejil, con más de 12 oficiales con mayor jerarquía que él, realmente descabellado. Los hechos ocurrieron a sólo cuatro días de hacerse cargo de la llave de la oficina del S2, que no quiere decir que heredara las funciones. Gran diferencia entre la jerarquía de Capitán, que era el titular, y un alférez recluta.

Se quiere hacer ver a los S2 de los cuarteles como omnipotentes, omnipresentes y omnisapientes y como  los únicos encargados de interrogar, pero no es así, porque interrogaban los oficiales de mayor jerarquía y experiencia que se encontraban en el momento.

Entonces, de dónde sacó las conclusiones de que Dalmao fue el que organizó y ejecutó todo lo que ella describe? Qué pruebas tiene? Es ésta una carrera al que inventa más y mejor?
Es un solo expediente que no dice nada de eso.

Entre toda una serie de divagues habla de la dictadura, de los DDHH en el mundo y del Plan Cóndor.

Pregunto; ¿Qué tiene que ver el Plan Cóndor con este caso y con mi marido? NADA.

La muerte de Sabalsagaray fue el 29 de junio de 1974 y el Plan Cóndor nació de un acuerdo en noviembre de 1975, un año y medio después.

Por qué lo mete en la sentencia? ¿Para llenar hojas? De repente es para enchastrar la cancha y así inclinar y predisponer a la gente en contra de Miguel y hundirlo más.

Afirma, además, en un pasaje de la acusación que Dalmao era integrante de la OCOA.
Pregunto: ¿De dónde sacó eso? Miguel nunca perteneció a la OCOA y es fácilmente comprobable. Es una ignorancia decir que era S2 e integrante de esa organismo.

El Batallón de Trasmisiones dependía del Comandante en Jefe y la OCOA de la División de Ejército I.
Más aún, en una parte de la declaración del Jefe de la Unidad, Cnel Chialanza, dice que el no permitía entrar en el cuartel a integrantes de la OCOA.

No sé qué historia leyó la jueza, por qué la necesidad de poner cosas que no son ciertas?  Será para camuflar que no existen pruebas para inculpar a mi esposo y que no actuaron bien?

Entrevera y confunde hechos, no reconoce los estudios de los técnicos que presentó la defensa, serios y profesionales, y sólo valida los presentados por la fiscalía. De cualquier forma ninguno descarta el suicidio. Cómo llega al veredicto final, 40 años después de sucedidos los hechos, sin haberlos vivido y sin testigos ni pruebas. Realmente, no sé pero me imagino.

Las pruebas, como lo han dicho los juristas, son fundamentales en el derecho penal y reitero: no hay una sola prueba, sólo comentarios hechos a la medida.

Critica a la justicia militar y afirma que se armó un escenario del suicidio.
Primero, no estuvo allí y nadio de los que sí estuvieron en ese momento vieron semejante cosa y, además, qué necesidad tenían de armar un escenario y de hacer todos los trámites que exigía la ley, dando intervención a la policía técnica, forenses y juez? Si hubieran sucedido los hechos como  quieren hacer creer los jueces y fiscales que han tenido intervención en el caso, lo lógico hubiera sido hacer  desaparecer el cuerpo del delito. Una persona que llevaba apenas unas horas de detenida, que nadie sabía quien era, en plena dictadura. No les parece ilógico meter la pata y darle intervención a tantos actores, comprándose un problema?

También hace incapié en las declaraciones de un teniente que dice que había más de una llave de los calabozos. No, la llave estaba en la guardia. Precisamente ese teniente, en el momento que ocurrieron los hechos, estaba sometido a tratamiento psiquiátrico, documentos que posee la defensa y que consta en su historia clínica, y años después fue dado de baja del ejército y sometido a Tribunal de Honor. En el mencionado Tribunal declaró Dalmao, por lo que según sé al teniente le corresponden las generales de la ley y no deben tomarse en cuenta sus afirmaciones.

Todo es tan disparatado que si no fuera trágico me haría reir.

No puedo creer que esto nos esté pasando y que suceda hoy en día en nuestro país. Es una persecución con tanta saña que parece la inquisición y es tan evidente la intención que no entiendo cómo llegamos a este punto.

Realmente me asusta, y sobre todo me asusta el silencio, sí, el silencio.

No me refiero a los amigos y conocidos que no han dejado de apoyarnos y llamarnos ofreciendo lo que sea, acompañarnos, artículos en prensa en el exterior, todo, lo imaginable y lo inimaginable, a los que les estamos infinitamente agradecidos.

Me refiero al silencio de aquellos que tienen el poder y el deber de velar y defender los derechos humanos de mi esposo, que también los tiene.

Derechos humanos que no se han respetado, que se han pisoteado y atropellado. Derecho a un juicio justo e imparcial, no ésto que todos sabemos como fue manipulado.

No por tener uniforme carece de esos derechos. Es un ser humano, un ciudadano que han condenado a 28 años de cárcel, condena histórica, SIN UNA SOLA PRUEBA.

Lo procesaron por convicción, según dijo públicamente el entonces juez Vomero. NO PUEDEN CONDENARLO A 28 AÑOS POR CONVICCIÓN. Porque es el mismo expediente con las mismas declaraciones, sin cambio alguno.

No me pueden conformar diciéndome que todo es política.

No pueden dejarlo pudrir en la cárcel con ese argumento. Es gravísimo.

No se puede utilizar la libertad y la vida de un ser humano inocente para vengarse de la institución militar y quienes la integran.

Tanto se ha criticado y se critica la justicia durante la dictadura, y ésto es justicia?

Sólo me resta decirles que tengo copia del expediente, que consta de, creo, mas de 5000 hojas. Invito a que el que quiera busque en qué parte del mismo consta lo que han afirmado de Guianze en adelante.

No se puede repetir el slogan de que la justicia es independiente y hay que acatarla. Cuando se comete una injusticia debe existir alguna forma de revertir el fallo. Es un tema de responsabilidad y de conciencia.

“UNA MENTIRA REPETIDA MIL VECES, SE CONVIERTE EN VERDAD” PERO PARECE QUE UNA VERDAD REPETIDA MIL VECES NO TIENE EL MISMO EFECTO.
SERÁ QUE PUEDE MAS LA MENTIRA?

Muchas gracias. Alicia




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sábado, 23 de febrero de 2013

Más claro, echale agua

Extraído de El País - Ecos



Carta abierta al presidente Mujica
Manuel Flores Silva | Montevideo
@| "Sr. Presidente de la República Sr. José Mujica
De mi consideración:

Considero que cualquier aporte, por pequeño que sea, que reciba usted en este momento crucial de la vida del país puede ser útil.

Le escribo, pues, muy breve y modestamente, intentando contribuir en este momento clave a su pensamiento. Es un intento al que probablemente tengamos derecho todos los ciudadanos.

Tómelo como de alguien que peleó todo lo que pudo por la reconstrucción democrática y republicana del país. Y que quedó por ello marcado de modo que su vida entera ha estado al servicio de la idea de República. Y de ninguna otra. A la idea de que debe haber un orden de instituciones que distribuyan el poder en el seno de una sociedad, poder que siempre busca acrecentarse cualquiera sea quien lo detente en cualquier área en que el poder exista.

La idea es que solo un orden institucional con normas y reglas puede mantener las garantías de los ciudadanos. La idea de que allí donde hay un abuso de poder determina que en otro lado de la sociedad se le confisca poder legítimo a otros ciudadanos. La República, dijera Artigas, es "la seguridad del contrato" frente a la "veleidad de los hombres". Y, anota Rosanvallon, que la República es, nada más y nada menos, que "la organización de la desconfianza" mediante instituciones que frenen los excesos connaturales al poder.

A veces se piensa de manera que el orden institucional es menor respecto de otros valores. Sea para la imposición de una clase social, sea para impulsar una propuesta mesiánica que habrá de cambiar todo, sea porque hay episodios políticos o jurídicos que no son favorables al poder establecido. Se razona entonces que las normas republicanas deben ceder en beneficio de algún paraíso que se piensa conseguir. La experiencia humana, sin embargo, es grande en instituciones deshechas, garantías ciudadanas violadas y, sin embargo, paraísos frustrados y pendientes. La historia sí ha demostrado mil veces que ninguna política pública tiene sentido si es al costo del derecho de los ciudadanos que surge de las garantías institucionales. De la libertad, finalmente, que es la víctima al cabo de esos procesos.

Nuestro país fue grande cuando las diferentes fuerzas políticas se respetaban y consensuaban políticas. La idea de la confrontación hasta la extinción del otro -el pensamiento no tolerante que postula que el otro no es persona, sino maldad- que lleva 50 años protagonizando la vida del país, para muchos justifica y legitima no sólo el pasarle por arriba a los adversarios sino a las instituciones mismas. Lo peor de un error, Sr. Presidente, es volver a repetirlo.

Es claro que al partido oficialista le ha sido más fácil integrar el capitalismo a sus ideas que el concepto mismo de República. Lo que no es raro ya que en la historia universal la izquierda socialista ha sido el más cruel enemigo de la izquierda republicana, la que en Uruguay se conoció con el nombre de Batllismo y, por qué no, también de Wilsonismo. Sin claridad, empero, en el concepto de República el país, necesariamente, termina a la deriva. En eso estamos ahora, en un grave declive republicano.

Bajo su gobierno, y seguramente que más allá de su voluntad, Sr. Presidente, se vienen erosionando las instituciones y lastimando el central concepto de República.

Sea porque se violan reiterados pronunciamientos populares, la voz del soberano. Sea porque se declara desde las máximas alturas que las Fuerzas Armadas deben estar politizadas a favor del Partido oficialista y se traen a nuestro territorio cientos de militares de países donde se piensa así. Sea porque el Sr. Presidente convoca a su despacho a todos los presidentes de empresas públicas y les pide que no le den más publicidad estatal a los medios de comunicación que informan sobre la inseguridad. Sea porque los poderes fácticos económicos nunca tuvieron más hegemonía que hoy. Sea porque se proclama que lo político está por encima de lo jurídico para violar esto último. Sea porque recientemente la voz presidencial amedrenta con nombre y apellido a empresas particulares. Sea porque cuando el Fiscal de Corte no estuvo de acuerdo con el gobierno se le persiguió hasta hacerlo caer (aún antes, bajo anterior gobierno, se llegó a ocupar dicha Fiscalía inconstitucionalmente sin venia del Senado). Sea porque el Estado uruguayo, a través de su persona, Sr. Presidente, concurre a un acto político partidario en el exterior. Estos, entre otros muchísimos y cotidianos hechos que se podrían señalar. Lo cierto es que día a día, gota a gota, se vienen deteriorando las instituciones.

La asonada producida la pasada semana para presionar a la Suprema Corte de Justicia marca, sin embargo, un límite. Un antes y un después. Un hito en el proceso de desinstitucionalización nacional. Por eso éste es un momento crucial en la vida del país. Nunca antes en su historia había pasado algo parecido en el país como la mencionada turba y presión contra este Poder del Estado.

Pero a esa algarada ante la Suprema Corte no vino sola, sino en una escalada contra dicha institución de parte del partido de gobierno. Por ejemplo, la idea concomitante de limitar y violentar la división de poderes que está implícita en el llamado de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia al Parlamento -que promueve el Frente Amplio- hace responsable al partido que lo llevó a usted al gobierno en profundizar la mencionada erosión republicana. ¡Algo tan elemental como la división de poderes se pone en cuestión!

Ni siquiera se distingue desde la cúpula de la fuerza política oficialista que la Corte Suprema juzga la constitucionalidad de una ley, no el sentido de la política que promueve el contenido de esa ley y entonces se acusa a la Suprema Corte de defender a la oligarquía terrateniente o el poder hegemónico. Con ese criterio vaya a saber qué termina defendiendo lo Suprema Corte cuando su misión, en estos casos, es simplemente cuidar la vigencia de la Constitución, que para ello está mandatada.

Se confunde claramente el rol de las instituciones. Y se confunde derecho con derecha. Esto mientras algún juez/a en actividad agravia todos los días, a través de medios nacionales e internacionales, a la Suprema Corte de Justicia. La que no debe a nadie explicaciones sobre lo "relacionado con la materia y competencia jurisdiccionales del Poder Judicial" (artículo 118 de la Constitución, parte del artículo de moda que no se menciona estos días).
Ya vimos en el pasado como la toma de partido apasionada por algunos temas no se detiene ante los límites institucionales y sabemos todos a qué infeliz destino se llega por ese camino.

Y en este campo de las instituciones y de las reglas de juego no puede haber confusiones, titubeos, dudas, vacilaciones ni flaquezas. Todo lo que no sea estar del lado de la independencia y autonomía de la Suprema Corte de Justicia -ella en el acierto o en el error- es estar del lado del decaimiento institucional. Los republicanos somos todos, hoy, la Suprema Corte de Justicia. Mucho debe reformarse el sistema judicial en el país -hemos escrito no poco sobre un sinnúmero de reformas necesarias- pero no debe confundirse la imperfección de las instituciones todas con su legitimidad. La legitimidad de las instituciones debe defenderse a capa y espada. Y no debe aducirse, obviamente, la necesidad de reformas para cuestionar la legitimidad de las instituciones.

La vida lo ha colocado, Sr. Presidente, en una cruz de los caminos. O usted detiene la erosión institucional o usted, aunque sea por omisión, la alienta. En esa decisión usted está solo con su conciencia. Y todos lo estamos mirando. Así es la vida del liderazgo.

La paradoja quiere que usted, que nunca creyó en las instituciones, tenga ahora la responsabilidad de salvaguardarlas. Cosas que el destino hace con los hombres. Estamos seguros que esa será su voluntad. O usted se saca la chaqueta militar del Comandante Chávez que un día se puso, ante la mirada de toda América, o usted será responsable de graves males para el país que estamos seguros que usted no quiere. ¡Hay que parar la erosión institucional! A usted le cabe un papel decisivo en ello. Sepa que por lo que haga usted justamente en estos momentos, en un sentido o en otro, es por lo que la historia nacional lo juzgará para siempre. Ojalá, por el país, que bien.

Le reitero, Sr. Presidente. Tome estas reflexiones simplemente como de alguien que luchó encarnizadamente contra la dictadura por reinstaurar la República en el país -éramos bastante menos que lo que parece ahora- mientras usted estaba preso por atentar contra la democracia. Esa democracia que luego lo eligió a usted para la dignidad que ocupa y nos obliga a todos al respeto. Tómelo de alguien que en plena dictadura pidió públicamente la amnistía para todos los que, como usted, estaban presos. No era del todo fácil. Queríamos terminar con el tiempo del desprecio generado en diversos orígenes ideológicos y sabíamos -era elemental- que solo el respeto por las instituciones y el sol de la ley podía acabar con ese mal. Que ahora -justamente ahora- a todos nos ilumine.
Le saluda muy atte,
Ciudadano Manuel Flores Silva".



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