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domingo, 8 de abril de 2012

Patente de corso Al bordo del Titanic - Pérez Reverte

Extraído de Perezreverte.com

Impecable metáfora, o no tanto... la verdad es que yo siento lo mismo.

Al bordo del Titanic - Autor Arturo Pérez-Reverte

XLSemanal - 02/4/2012

Parece que fue ayer, y ya ven. La noche del próximo 14 de abril toca aniversario: cien años justos desde que el Destino, que tiene ganas de guasa, puso un iceberg en mitad de la ruta del Titanic. Barco publicitado como insumergible, tecnología ultramoderna, primer viaje, 2.228 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes. La mar lisa como un plato. Y zaca. Cubitos de hielo en la cubierta de estribor, desgarro bajo la línea de flotación, y al fondo. Millar y medio de ahogados preguntándose cómo ha podido pasarme esto. Glú, glú. Después, un siglo de leyenda, libros, películas: la de Kate Winslet y Leonardo di Caprio, estupenda. La protagonizada por Clifton Webb, prescindible y mediocre, incluso mala. La mejor, en mi opinión, la más rigurosa y perfecta -la he visto docenas de veces, y sigo haciéndolo- es La última noche del Titanic, dirigida por Roy Baker sobre un guión nada menos que de Eric Ambler, basado a su vez en un libro conciso y magnífico de Walter Lord, A Night to remember -así se titula la película en inglés-, que ninguna de las obras posteriores logró superar nunca. El libro de Lord, publicado en 1954, acabo de verlo en bolsillo, recién reeditado, con el mismo título: La última noche del Titanic. Así que quien quiera saber exactamente lo que ocurrió a bordo entre el 14 y el 15 de abril de 1912, no sé a qué espera, si tiene una librería cerca. O lejos.

Ignoro si les pasa a ustedes. A mí, aquella tragedia me trae a la cabeza naufragios y desastres más recientes. Y como ese Destino al que mencionaba antes no tiene sentimientos y le gustan las paradojas, y por otra parte soy de los que imaginan a una especie de dios borracho, o bromista cósmico, tronchándose de risa con los afanes de las miserables hormigas que corremos bajo su bota, la coincidencia de fechas entre el aniversario del Titanic y la que está cayendo no me parece casual. Por el contrario, creo que todo responde al mismo plan. A la naturaleza de las cosas. A la misma estupidez colectiva que ahora ocupa el lugar de la inteligencia y el ingenio que durante siglos nos hicieron progresar y ser mejores, hasta que dejamos de serlo.

No sé si consigo explicarme. Consideren lo que el Titanic simboliza hoy. Las tripas del asunto. Dejen de lado la parte sentimental, si pueden. La compasión natural por las víctimas, las emociones y otros elementos perturbadores del buen juicio. Mírenlo con objetividad fría, como nos mira ese bromista al que me referí antes. Dos mil y pico infelices, desde sofisticados millonarios a emigrantes pobres como ratas, que confiando en la publicidad de la compañía White Star, que califica su barco de insumergible, se instalan alegremente a bordo de un artefacto de acero que pesa 45.000 toneladas, y cuya tendencia natural, si algo falla en la técnica -y la técnica puede fallar siempre-, será irse al fondo por su propio peso. Y no contentos con tentar a la suerte de tal manera, esos pasajeros confían sus vidas a una tripulación en la que los marinos auténticos son minoría. A un sindicato -así los llamó Joseph Conrad- de cocineros, mayordomos y camareros más dedicados al confort del pasaje, a que éste coma bien, duerma cómodo y se divierta, que a la navegación profesional propiamente dicha. Ahora, como guinda del pastel, añadan a eso una compañía naviera dispuesta a hacerse a toda costa con los récords de navegación y los beneficios que ese primer viaje puede traer en cuanto a promoción y venta de pasajes en el futuro. Con lo que tenemos, resumiendo la cosa, un artefacto monstruoso, hijo de la ambición y la arrogancia, lleno de incautos y gobernado por irresponsables, lanzado a veintiuna millas por hora en llena noche atlántica, a través de un mar lleno de icebergs. O sea: bingo.

Y ahora mírenme a los ojos y digan si la historia no suena calentita, a reciente de estos días. Cambien pasajeros por nosotros mismos, tripulantes por entidades financieras, compañía naviera por políticos desvergonzados, incompetentes y embusteros. Cambien la fiesta a bordo, los pasajeros de lujo con sus copas de champaña, los de tercera clase soñando con la vida mejor que podía aguardarles en América, por todos nosotros, nuestros créditos fáciles sobre sueldos que no podían sostenerlos, nuestro derroche, nuestra estupidez suicida, nuestro mirar hacia otro lado a las primeras señales de hielo en el mar. Metan todo eso en un ordenador, oigan. Denle a la tecla enter y saldrá nuestra foto exacta, saludando sonrientes desde la cubierta del barco insumergible, encantados de habernos conocido. Felices de estar ahí. Observen sobre todo nuestra cara de idiotas. Cien años ya, desde el Titanic, y no hemos aprendido nada.

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viernes, 25 de noviembre de 2011

Cuidado cuando averigüen para sacar un préstamo

Esto es muy fuerte y acabo de enterarme.

Es común que en las diferentes financieras, cuando vas a preguntar para sacar un préstamo, cuáles son las condiciones, interés, cuotas, etc., te piden dla cédula de identidad, aunque no vayas a operar y te dicen que es sólo a efectos de que puedan llamarte para darte información.

MENTIRA!!

Esos datos, sencillos, sabés a dónde van a parar? al Clearing de informes.

Entonces, si averiguás en 3 financieras porque necesitás un préstamos y querés ver tus mejores opciones, quedaste registrado y cuando te decidís a pedirlo, te lo niegan porque anduviste averiguando en más de 3 financieras diferentes.

Hay bancos que han negado un préstamo por esta razón, y lo se de primera mano.

TAmbién se de primera mano, que te piden en alguna financiera, tu cédula porque a ellos les gusta genrar vínculo con el cliente y es para llamarte por tu nombre, pero quien oficia de recepcionista, ingresa los datos de tu cédula, entonces, ahí se genera el registro.

Una vergüenza más, qué es lo que pretenden? que uno no averigüe tasas de interés, cantidad de cuotas y demás?

Esto es sencillamente una violación más a nuestra vida privada y nuestra intimidad, y me pregunto, habrá alguien que haga algo al respecto?

Estoy indignada, y eso, que no me pasó a mi.

Qué está pasando en esta pseudo dictadura? No les alcanza con revolver en clubes de nuestros hijos, en los colegios privados, que ahora además, controlan que no vayamos a averiguar algo de nuestro interés?

Así que si te piden la cédula, negate a darla, sólo debés mostrarla en el caso de que operes, vale decir, que hagas realmente la solicitud, si vas por información, más vale que no te informen.

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martes, 22 de febrero de 2011

Ojo con los créditos que prometen descontarte las cuotas finales

Se instaló hace unos años, esta cuestión de ofrecerte plata y venderte todo de colores.

Una de las modalidades utilizadas es que si sos buen pagador, las últimas 3 cuotas no te las cobran.

Mucha gente creyó en esto, y puntualmente fue y pagó su cuota.

Pero, siempre hay un pero, me llegaron denuncias de una financiera en especial, que no voy a nombrar porque no me quiero meter en un problema, sólo quiero alertarles de que esto está sucediendo y la gente no hace nada, sólo se lamenta.

Cuando se presentan en la financiera, aduciendo que han pagado puntualmente y quieren el beneficio de esas 3 cuotas finales, les contestan que esa promoción ya pasó y que ahora no lo hacen más.

Claro, esa gente empezó con el crédito en el momento de la promoción, pero ahora no se lo reconocen.

Entonces qué hacen si la gente se pone muy densa?

Les dicen que ok, les reconocen esa promoción pero tienen que ir con el contrato original, si, así nomás....

Y la verdad es que nadie guarda el contrato original, alguno muy cuidadoso o que archiva todo, el resto lo tiran al diablo, sólo guardan los comprobantes de pago, después de todo, la financiera tiene que tener un registro de cuándo comenzaste a pagar, si pagaste al día y si estás comprendido en aquella promoción.

Publicidad engañosa, incumplimiento de promociones, y si, así está este país, lástima que ni los periodistas lo dicen ni lo investigan, ni la gente tampoco hace mucho por reclamar sus derechos.

Si estás en un tema así, te recomiendo que vayas a Defensa del Consumidor por ahí, se hacen cargo he investigan un poco.





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