Recibo y publico
“LOS
SIMULADORES”
El hombre de traje azul llegó inusualmente rápido al
remate de los aviones de PLUNA en la Rural del Prado, la soleada tarde del 1 de
octubre. El presidente del BROU un rato antes autorizó el aval para presentarse
al remate, ya que venía recomendado por las más altas jerarquías de la
Presidencia de la República.
La gestión para su ingreso como oferente fue muy
sencilla y hasta torpe, como para que solo gente torpe pueda creerlo: una carta
hecha en un colage y una llamada concretada de un celular en la cual se
presionaba para que se le concediera el aval sin mas trámites, recepcionada en
la presidencia del BROU, que atinó mantenerla a resguardo ante cualquier
traición, avisaban de la llegada a ese directorio de uno de los "simuladores", a
quien se le debía prestar especial atención y listo.
Fue así que se le
concedió el aval por casi 14 millones de dólares, como acostumbra hacer esta
banda de simuladores con sus cómplices.
El nuevo simulador,
ingresó al banco el mismo día se le adjudicó el aval, lógicamente si era
“amigazo” del "mimado " del presidente como le iban a pedir
documentación que avalara su representación de la empresa "COSMO" o carta de
referencia,además el "simulador" actuaba "con total responsabilidad e
idoneidad”.
Pasado siete minutos del remate , el "hombre de la
derecha" levantó el cartelito con el N° 1, que le habían reservado y ahí nomas
bajaron el martillo y le adjudicaron los 7 aviones de PLUNA , un avión por
minuto.
En una semana en que el
"simulador" había ofertado una suma exorbitante por los aviones lo que parecía
un hecho cotidiano se transformó en desesperación para el gobierno y sus
promotores.
Una sucesión de
hechos extraños, ocurridos en los últimos días, pasó por la mente de la
Presidencia de la República y del resto del gabinete responsable del "simulacro
de remate" , como una película de terror.
Esos hechos, no era que no se había verificado su
representación ni su capacidad de pago en su momento, no era que a Calloia le
habían metido “el perro”, no era que ni la identificación se le había pedido al
"simulador", no era que el pueblo podía pensar que en el Gobierno
de Mujica había
clientelismo y corrupción, no era que un oferente aparecía como por arte de
magia, sospechosas llamadas a la central española de COSMO que ignoraban lo que
pasaba en nombre de ellos en Uruguay , solo hubo un dato llamativo: el "simulador" solicito
modestamente una semana para pagar la comisión a los rematadores , comisión que
al lado del monto del negocio era algo así como una "propina" y para el
presidente y sus ministros , eso no se ajustaba a los “estrictos
controles” que el BROU practicaba en todos sus procedimientos y por
lo tanto debería actuarse con prudencia, no sea cosa que después fueran acusados
de abuso de funciones y mala administración de la "cosa
pública".
Fue
entonces que con la mayor delicadeza, se le solicito al “amigazo” toda la
documentación de este para concretar la adjudicación, la cual luego de recorrer
la misma los distintos “controles” administrativos, se le
adjudicó.
Este
hecho fue comunicado a presidencia , a efectos de que estén tranquilo que el
“amigazo” contaba con todos los elementos para concretar el negocio de la mejor
manera.
Todo
sincronizado a la perfección , pero todo se cayó , como se cayó la imagen del
gobierno y sus integrantes y el gran "simulador" desapareció de la escena,
pasaron los plazos legales y el capitulo PLUNA de esta exitosa serie finalizó en
los juzgados.
El
director y guionista del exitoso unitario "Los simuladores", Damián Szifrón, no
podría haberlo recreado mejor. Una trama llena de suspenso, bandas organizadas e
inteligencia y creatividad a la hora de urdir mecanismos de estafas dentro de
los esquemas del gobierno. Sólo que la escena descripta no aparece en ningún
guión cinematográfico sino en varios expedientes judiciales.
Los "malos" no están interpretados
por actores como Diego Peretti o Martín Seefeld sino por un grupo gubernamental
de “simuladores” reales y muchos más manejando los hilos de este guión
gubernamental donde los propósitos están lejos de ser nobles, como
aquellos que perseguía el cuarteto de justicieros vestidos con impermeables.
Esta banda de
verdad en los años 70 se dedicaba a obtener dinero de secuestros, cuentas
bancarias, de financieras ,de bancos públicos y privados, casinos, etc. , con
una operatoria simple: a través de la intimidación, la amenaza o el secuestro.
Nada de mecanismos
sofisticados de hackers informáticos u otras yerbas. El éxito de la operación
estaba garantizado cuando lograban infiltrarse en la entidad
bancaria y disponer de un cómplice en su interior, comprado o amenazado.
El resto lo hizo
una buena dosis de imaginación y audacia. Algunos intentos salieron bien. Otros,
no.
Lo que llama
la atención en todo esto es que la Justicia, que la sabemos experta y seria,
no decretara que se le practicara pericia psiquiátrica al Presidente y al resto
del gabinete y jerarcas que participaron en este "simulacro" .
"Los simuladores” de la ficción
trabajaban para concretar sueños, castigar a los culpables o ayudar al débil. Y
en cada capítulo asombraban con su inventiva para resolver problemas ajenos.
Esta banda de simuladores, en cambio,
intentó resolver sus propios problemas económicos. Lo habrían logrado, a no ser
porque nunca existe el crimen perfecto.
Jorge AZAR-GOMEZ
Ex Representante de Uruguay ante O.N.U.
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