Nuestro país, como ya lo hemos visto, está en manos de un señor, que aceptó esta responsabilidad, pero que no sólo perdió el rumbo, sino que no sabe muy bien para dónde ir.
Típico de este Presidente, con sus idas y venidas, marchas adelante y marchas hacia atrás, borra con el codo lo que esribió con la mano, hizo lo mismo con todas sus promesas de respeto hacia la Constitución.
Hace dos años, este señor firmó junto con Astori, Tourne, y Berruti un proyecto de ley que fuera remitido al parlamento, donde se establecía un beneficio para todas las víctimas de la guerrilla tupamara y para las víctimas de las fuerzas del Estado.
Dentro del texto se establecía que se adjudicaban compensaciones a familiares directos de los 66 policías, militares y civiles asesinados por los tupamaros, al tiempo que se hacía lo mismo con familiares de desaparecidos.
Ahora, dos años después, manda otro proyecto de ley, donde deja afuera a quienes fueron víctimas de los guerrilleros, vale decir, sólo quiere reparar a familiares de desaparecidos, pero no a aquellos familiares de policías, soldados y civiles, que fueron brutalmente asesinados por los Tupamaros.
Según consigna El País: "La causa de esta nueva cabriola presidencial es la presión de los radicales deseosos de retacear todo reconocimiento a los caídos en defensa de las instituciones democráticas o a los civiles que fueron víctimas inocentes de las algaradas tupamaras. Esos sectores, integrados por ex-participantes de los grupos armados y sus admiradores de hoy, buscan concentrar ese capítulo de nuestra historia reciente bajo el rótulo exclusivo de "terrorismo de Estado". De ese modo procuran camuflar otras formas de terrorismo como el robo, la extorsión, la bomba, el secuestro y el asesinato, instrumentos preferidos por el grupo de iluminados que quisieron asaltar el poder a punta de pistola.
Por confesión de los propios tupamaros se sabe que su decisión de alzarse en armas contra la democracia se adoptó en 1962, aunque su primer atentado lo cometieron a mediados de 1963. Por entonces, Uruguay estaba gobernado por un Consejo Nacional de Gobierno al que podía calificarse de diversas formas, pero en ningún caso asignarle tintes autoritarios. Regían las libertades básicas, incluidas las de expresión y asociación. Partidos políticos y sindicatos operaban con normalidad en tanto que la izquierda tenía su representación parlamentaria y sus propios medios de comunicación. Pese a ello, deslumbrados por el éxito del castrismo en Cuba, un grupo de izquierdistas decidió imponer por la fuerza sus ideas a los uruguayos.
En su marcha, no trepidaron en asaltar bancos y empresas para hacerse de dinero. Luego, siguiendo la consigna "ármate y espera", comenzaron a atacar a agentes policiales para despojarlos de sus armas de reglamento. Algunos de ellos, que opusieron resistencia, fueron asesinados. Más adelante, en 1969, se lanzaron a copar Pando, un intento en donde no sólo enviaron a la muerte a tres de sus secuaces, sino que mataron a un distraído peatón. Enceguecidos en la lucha por su descabellado objetivo, ejecutaron sin piedad a un peón rural que se topó por azar con un refugio clandestino. De ahí en más, segaron la vida de cuantos se interpusieron en su camino, incluido el oficial del penal de Punta Carreta que no se dejó sobornar ni intimidar en los días previos a la fuga masiva del centenar de tupamaros allí recluidos. "
Como se deduce de las propias declaraciones de los Tupamaros, todas estas lindezas ocurrieron bajo régimen democrático, ya que la dictadura comenzó en 1973, aunque quieren imputarle al gobierno de Jorge Pacheco Areco el titulo de Dictadura, pero la realidad es bien otra y se puede corroborar de varias formas, incluyendo las sesiones del parlamento.
Lo importante de todo esto, es que este señor, que estudió para salvar vidas, discrimina entre unas víctimas y otras. Muertos fueron todos, familiares en duelo, también.
Y en temas importantes como éste, dolorosos como éste, no se puede estar yendo y viniendo, dando marcha atrás y marcha adelante, sin saber muy bien lo que tiene que hacer. Para ser presidente hay que tener algo más que el apoyo de los votantes, hay que tener decisión y conciencia para hacer las cosas correctamente, hay que entender que uruguayos somos todos, porque acá puso en un paquete policías, soldados y civiles, a los que deja afuera, qué culpa tendrán los civiles, no? Porque si hubiera dejado afuera a policías y soldados, bueno, no sería de extrañar con el afán de venganza, la pura vendetta, que tiene este señor, pero no, deja afuera a los civiles, es lamentable por donde se lo mire, es patético y es muestra de lo poquito que es este señor como persona, como ser humano, y como presidente no tiene calificativos.
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