Escuchar el discurso de Mujica, realmente, mete miedo.
Al igual que hicieron otros presidentes latinoamericanos, él pretende hacer un cambio institucional y constitucional, borrón y cuenta nueva.
Sus dichos, que seguramente se convertirán en hechos si logra la presidencia, son de un peligro inminente para nuestra democracia, tal y como la conocemos y disfrutamos ahora.
Y ojo, esto no es querer meter miedo con la izquierda, es simplemente escuchar el futuro que anuncia este candidato.
Ha repetido hasta el cansancio que es necesario modificar la Constitución para acomodarla según sus necesidades y creencias.
Por cierto, quiere la reelección, pero además un sistema unicameral que es lo que más destaca, pero una vez que se empiece con este tema, se podrán incluir cosas que quizás ni pueda pensarlas en este momento.
Creo que el caso más notorio es el de Chavez. Cada vez que ha hecho un plebiscito y no ha sido de su agrado el resultado, ha convocado otro, retocado, para conseguir sus fines, y ahí está atornillado al sillón presidencial, con un pueblo que ha perdido sus derechos y libertades, y al que diga lo contrario, no conoce la realidad venezolana.
Y acá surgen incoherencias tan obvias.
Por un lado, Mujica dice que somos un país chico donde no se justifica tener 2 cámaras, olvidándose que cada cámara tiene su fundamento y la representación de todo el pueblo, y son parte fundamental del sistema democrático, por otro lado, la IMM de su propio partido, está creando puestos de concejales que funcionarán además de las juntas departamentales y de los intendentes.
Globalmente, en costos al país, le sale más barato mantener las 2 cámaras y no generar el gasto que la IMM se propone, pero más allá del gasto en si, es la incoherencia, uno quiere achicar y el otro agrandar.
Y sin dudas, Mujica tiene apuntadas las baterías hacia Carrasco y Pocitos según él, porque en estas elecciones se dirime entre el Cerro y estos otros dos barrios, olvidándose que Carrasco fue quien recibió la primera asamblea del Frente Amplio, al terminarse la dictadura, evidentemente, la edad está haciendo estragos en su memoria.
Y hablando de edades, parece que nadie recuerda cuando Pacheco con sus 70 años participó de las elecciones, y fue el hazmerreír de la izquierda, por su edad y por que no estaba bien de salud, pero parece que Mujica con sus 75 años, es admisible como candidato y no es criticable por su edad, a pesar de que dice incoherencias, arrastra las palabras como si tuviera un problema de dicción o de bebida, y cuando le hacen una pregunta, queda varios segundos mutando, hasta que por allá, arranca y contesta.
Sería bueno que la izquierda tuviera buena memoria.
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